En agosto de 1952 y con Andrés Reguera Antón estrenando cargo como presidente
azulgrana, la Federación Nacional suspende el derecho de afiliación de la Gimnástica
lo que le hace perder su plaza en el grupo IV de Tercera división. Los motivos
argumentados por la Nacional vienen derivados por una deuda del club de algo
más de 66.000 pesetas con la plantilla y cuerpo técnico de la campaña anterior.
La Gimnástica no reconoce la cantidad argumentado por la Federación aunque
asume el pago, que no realiza en tiempo y forma, y presenta un calendario de
amortización que los directivos avalan con un crédito personal. La Federación no
acepta y el equipo desciende.
Reguera Antón encuentra agravios comparativos con otros clubes a los que sí permiten hacer frente mediante plazos a su deuda como el Zamora. Pese a la contrariedad, la Segoviana encuentra respaldo en el por entonces Ávila CF que también ha sido excluido de la competición en parecidas circunstancias. De la mano, ambos clubes acuden a la Federación Regional
Oeste, dependiente de la Nacional para que interceda ante el organismo superior pero la decisión de suspender los derechos
de afiliados de las dos instituciones resulta irreversible. O eso parece. Las gestiones no pueden evitar el descenso administrativo y solo se arranca
de la Federación la posibilidad de recuperar la condición de afiliado y
participar en 1ª Regional en el grupo de Madrid. La Segoviana solventa así, una
vez más, un riesgo claro de desaparición. Una plantilla eminentemente segoviana
y el descenso de la cuota de los socios que permite un mayor número de aficionados
en el Peñascal devuelve cierta tranquilidad al club en la campaña 52-53. Hasta el siguiente contratiempo.
Fuente: El Adelantado de Segovia
Captura de pantalla: El Adelantado de Segovia 8 de agosto de 1952
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