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viernes, 3 de noviembre de 2017

Boicot al fútbol

Los equipos juveniles de la Gimnástica Segoviana y el Real Ávila están citados en el campo de las pistas de atletismo de la Albuera el 11 de octubre de 1987 para disputar a las 15.30 horas un encuentro oficial que ha de dirigir el colegiado Marcos Pazos de la delegación de Segovia. Pese a que tanto los equipos como el conjunto arbitral están listos en tiempo y forma para el desarrollo del partido correspondiente al Campeonato Regional Juvenil el choque ha de retrasarse media hora por un imprevisto: Unas piezas necesarias para el montaje de las porterías portátiles que el ayuntamiento adquiere para la disputa de entrenamientos y partidos de fútbol no están en el sitio en el que habitualmente se guardan.

Después de la correspondiente búsqueda, las piezas aparecen en el patio interior de una congregación religiosa donde 'supuestamente' han sido arrojadas.  La 'broma' es atribuida en los medios a un grupo de atletas supuestamente disconformes con que se realicen partidos de fútbol en una zona en principio habilitada para la práctica del atletismo - lanzamientos fundamentalmente - pero que ha sido sembrada también para que se disputen partidos y entrenamientos. El encuentro finalmente comienza con 30 minutos de retraso y son los abulenses los que terminan imponiéndose por dos tantos a uno. En el equipo de la Gimnástica Segoviana de 1987 ya despuntan el guardameta Chema y el delantero Juanfran, entre otros.

El Ayuntamiento de Segovia, con un déficit significativo de instalaciones para la práctica del fútbol y ante la imposibilidad de construir campos por la falta de recursos propios decide habilitar el terreno de las pistas de atletismo para ofrecer una alternativa aceptable al castigado césped de la Albuera que en la temporada anterior queda muy deteriorado con la celebración de los partidos del Arévalo e Hijos, CD Acueducto y Gimnástica Segoviana además de los entrenamientos (una vez cada quince días) de cada uno de los citados equipos. Por su parte los atletas federados de Segovia abanderan durante años una pelea por la mejora de las instalaciones  más acorde con el creciente interés por la práctica de las diferentes especialidades atléticas. 

Fuente: El Adelantado de Segovia
Foto: Imagen del campo de fútbol de las pistas de atletismo de Segovia (actualidad)/ imdsg.es

sábado, 21 de octubre de 2017

Miguel Polo el agradecido

José Miguel 'Polo' Lázaro (Almería, 1950) culmina su carrera deportiva en la Gimnástica Segoviana donde juega dos temporadas (83-84 y 84-85) en las que está a las órdenes de Alejandro Adrián de Miguel y Jesús Bellota en la primera de las campañas y Emilio Cruz en la segunda. Polo comienza su trayectoria en la Segunda división en el Calvo Sotelo para posteriormente recalar en el Mallorca y Osasuna en la categoría de plata. Seis temporadas en el Getafe Deportivo son la antesala de las dos campañas en las que el almeriense deja huella en La Albuera con el equipo en el grupo VII de la Tercera División. El andaluz llega a Segovia precedido por un carácter particular como el que le hace renunciar a jugar en el Almería a las órdenes de José María Maguregui (Miravalles, Vizcaya, 1934; Bilbao 2013) en Primera División por el maltrato deportivo que sufre su hermano Salustiano Polo (Almería, 1952) en el plantel que prepara el técnico vizcaíno.

Miguel Polo, con 32 años y empleado de banca en Getafe al incorporarse al por aquél entonces equipo celeste, pronto se convierte en uno de los jugadores más queridos por la parroquia segoviana por su calidad y por su entrega sobre el recientemente estrenado verde de La Albuera. Además, y gracias al respeto que le profesan sus compañeros se convierte en portavoz involuntario cuando llega la hora de reclamar a la directiva las nóminas atrasadas o el impago de las primas. 

Después de dos campañas en las que Polo marca las diferencias en Segovia con su visión de juego y llegada al área contraria, transmite a la directiva su intención de continuar en la Gimnástica pero Emilio Cruz descarta su renovación por cuestiones deportivas. Pese al contratiempo, Polo asume la baja como ley de vida deportiva y pide al presidente Pedro Antonio Hernández Escorial poder despedirse de la afición segoviana y del fútbol en un partido amistoso que se disputa el 24 agosto de 1985 ante el Real Ávila en La Albuera y que vencen los celestes por 4 tantos a 2. La despedida del almeriense es la soñada por todo jugador puesto que anota un tanto - que pone por delante a los segovianos 2-1 - un minuto antes de ser retirado del terreno de juego a la media hora de partido.

Días antes del choque, Miguel Polo remite una carta a los aficionados a través de los medios de comunicación en la que lamenta "no haberles ofrecido mis mejores años de futbolista porque, creanme, en 19 años de profesional jamás había encontrado una afición tan entrañable"; "Me iré a casa con el recuerdo imborrable de una afición que me ha dejado huella", concluye Polo en su carta. Para que luego digan que la afición segoviana es fría. Años después y como entrenador, Polo dirige entre otros al Parla (87-88); Atlético Madrileño (91-92) y Fuenlabrada (99-00).

Fuente: El Adelantado de Segovia; bdfutbol.com; La Voz de Almería.
Captura de pantalla: bdfutbol.com 

martes, 5 de septiembre de 2017

Un club superviviente

En agosto de 1952 y con Andrés Reguera Antón estrenando cargo como presidente azulgrana, la Federación Nacional suspende el derecho de afiliación de la Gimnástica lo que le hace perder su plaza en el grupo IV de Tercera división. Los motivos argumentados por la Nacional vienen derivados por una deuda del club de algo más de 66.000 pesetas con la plantilla y cuerpo técnico de la campaña anterior. La Gimnástica no reconoce la cantidad argumentado por la Federación aunque asume el pago, que no realiza en tiempo y forma, y presenta un calendario de amortización que los directivos avalan con un crédito personal. La Federación no acepta y el equipo desciende.

Reguera Antón encuentra agravios comparativos con otros clubes a los que sí permiten hacer frente mediante plazos a su deuda como el Zamora. Pese a la contrariedad, la Segoviana encuentra respaldo en el por entonces Ávila CF que también ha sido excluido de la competición en parecidas circunstancias. De la mano, ambos clubes acuden a la Federación Regional Oeste, dependiente de la Nacional para que interceda ante el organismo superior pero la decisión de suspender los derechos de afiliados de las dos instituciones resulta irreversible. O eso parece. Las gestiones no pueden evitar el descenso administrativo y solo se arranca de la Federación la posibilidad de recuperar la condición de afiliado y participar en 1ª Regional en el grupo de Madrid. La Segoviana solventa así, una vez más, un riesgo claro de desaparición. Una plantilla eminentemente segoviana y el descenso de la cuota de los socios que permite un mayor número de aficionados en el Peñascal devuelve cierta tranquilidad al club en la campaña 52-53. Hasta el siguiente contratiempo.


Fuente: El Adelantado de Segovia
Captura de pantalla: El Adelantado de Segovia 8 de agosto de 1952