Jaime Rodríguez nace en Espirdo
(Segovia) el 5 de noviembre de 1940. Empieza a jugar al fútbol en el equipo del
Seminario de Madrid y allí el periodista del Diario Pueblo Antonio D Olano, después de verlo jugar, decide bautizar al joven segoviano como el Di Stefano del Seminario por la admiración del muchacho por la Saeta rubia y por sus cualidades futbolísticas. Del Seminario pasa a los
juveniles de la Gimnástica Segoviana y de ahí al primer equipo donde pasa
prácticamente toda su carrera futbolística. Solo el Mestalla – filial del
Valencia CF - es capaz de convencerlo para ir a la ciudad del Turia a probar en
la Segunda División. Una lesión de menisco que le aparta cuatro meses de los terrenos de juego y la gran competitividad dentro del filial
impiden el triunfo en el fútbol profesional de uno de los mejores
jugadores locales de la historia gimnástica.
Jugador de ataque, con un
gran disparo y un excelente remate de cabeza, Jaime mantiene una elevada media de
goles durante sus temporadas en activo, pero también tiene sus detractores.
Acusado de tener «poco amor propio», Jaime es de los que corre «las pelotas a
las que puedo llegar, pero no a las que de antemano sé que se van. Esas son las
que producen choques y lesiones»; «unos me discuten porque desean que siempre
hago lo mejor, los amigos, y los del otro lado, fijándose en lo que no sale
bien», explica Jaime en una entrevista en El Adelantado de Segovia en 1965.
Años después de abandonar el fútbol, Jaime
dedica su tiempo a la política ocupando un escaño en el Senado en tres legislaturas (1989-1993);
(1993-1996) y (1996 – 2000) representando al Partido Popular de
Segovia.
Fuente: El Adelantado de Segovia; 31 de diciembre de 1965 Pág. 5 / www.senado.es
Foto: Jaime Rodríguez en una imagen extraída de una alineación de la Gimnástica Segoviana de la temporada 1961-62/autor desconocido. Fotografía original cedida por la familia de Ángel Giraldo